الأربعاء، 4 نوفمبر 2026

 

ANALÍA Y ESTEBAN

Royal Club for Literature and Peace 

ANALÍA Y ESTEBAN

María Inés Fabreau Estévez

¡Con cariño para ustedes! 💥💁‍♀️‼️ 

ANALÍA Y ESTEBAN:

Descubriendo nuevos aires

Un día no muy lejano, una pequeña niña, de esas hermosas, rubia, con sus rizos y pura risa, jugaba muy entusiasmada en una hermosa escalera de escalones grandes y marmolados.

Era su diversión diaria. Siempre andaba como a los saltos, subía y bajaba. Los vecinos pasaban y la veían. Y también hasta se divertían mirándola saltar.

¡Oh!, pero no se sabe cómo, sin poder ella agarrarse de esas hermosas barandas, rodó por esos escalones marmolados y al piso llegó, quedando allí estática. En una palabra, parecía muerta.

Pero allí con ella estaba ESTEBAN

Cuando él corrió a ayudarla, solo gritaba:

—¡Analía, Analía! ¿Qué te ha pasado?

La sacudió con fuerza, pero la pequeña no reaccionaba.

Corrió entonces hasta una canilla que estaba en la esquina, a la vuelta de aquella escalera, y llenó un vaso con agua. Regresó junto a su pequeña amiga y, con mucho cuidado, se la acercó para que bebiera.

No sé qué tenía aquella agua, pero parecía mágica, porque poco a poco Analía comenzó a reaccionar.

Allí él la abrazó y le dijo:

—¡Oh, mi pequeña amiga, qué bueno que has despertado! ¡Qué bueno que has despertado! Mira, el sol está sobre nuestras cabezas. No era hora de dormir.

Ven, ven, mejor cambiemos de juego. Me han dicho que en el parque de la esquina han puesto nuevos subibajas y un hermoso tobogán.

Allí sí, allí sí podremos jugar. Podremos correr por ese parque y nada te va a pasar.

Analía aceptó y alegre marchó junto a ESTEBAN.

Era hermoso observarlos. Ellos corrían de la mano, juntos. Se les veía felices, sin miedo.

El cabello de Analía volaba al viento y su alegría en el rostro transmitía dulzura y entusiasmo por la vida.

Allí, en ese parque, los veías correr y disfrutar del aire, del sol infaltable en ese día.

Analía subía y bajaba en ese tobogán. ¡Y qué hermosura! Solo era una diversión sana y buena para ella. Caía y nada le pasaba.

La escalera marmolada no era para sus juegos. Ella había encontrado su juego ideal.

Una reflexión para compartir:

_Tal vez solo sea un pequeño y dulce cuento infantil, pero también nosotros somos como niños.

Buscamos divertirnos, buscamos y tomamos caminos errados, pero ¿dónde encontramos ese parque y ese sol maravilloso?

¿Qué te diré, amiga, amigo?

Ese sol está muy cerca de ti. Esa luz está allí, en ti, en tu corazón. Ese corazón ávido porque lo escuches y le escuches.

Allí Dios te dice:

Levántate, no estás solo y aún tienes mucho por recorrer, aprender y continuar.

A veces creemos que los niños solamente tienen que aprender de nosotros. Sin embargo, ellos también nos enseñan, nos sorprenden y nos muestran caminos que quizá no habíamos sabido descubrir.

La vida es una enseñanza para todos, pequeños y grandes.

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María Inés Fabreau Estévez

Seudónimo: Abelinda

D.R.A. – 3/11/2026

Durango, México.

documentation : Waffaa Badarneh 



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